jueves, 23 de julio de 2015

22/07 CATANIA bajo la sombra del Etna (I)

"Ninguna otra ciudad ha sido destruida y reconstruida nueve veces, y siempre en el mismo lugar" Fodors Modern Guide, 1954


Coloridas "vespas" expuestas en una tienda de la calle Mario Rapisardi de Catania.
Catania es la segunda ciudad en importancia de Sicilia, después de la capital, Palermo. En alguna guía, he llegado a leer que no te pierdes nada si no visitas esta ciudad, a la que se le califica de inhóspita, sucia, peligrosa y fea. Solo el color negro de sus edificios o sus barriobajeros extrarradios serían motivo suficiente para pasar de largo y seguir el viaje, no en vano, Catania era conocida hasta hace unos años, como la "Milán del Sur". Pero nosotros, que somos amantes de lo retorcido y de llevar la contraria, alquilamos un apartamento en Catania y decidimos pasar el resto de los días en esta ciudad que, también, nos ha gustado mucho.

Edificio donde estan los apartamento Residence Rapisardi en Catania.

Llegando a nuestro apartamento de Residence Rapisardi en Catania


Itinerario que hicimos en coche desde Ragusa hasta Catania con parada
intermedia en Siracusa para conocer Ortigia y algo más de esta ciudad.
Hacia las cinco de la tarde salimos de Siracusa con destino Catania. Esta vez el trayecto era mucho más cómodo ya que lo hacíamos a través de la Autovía A19, que aunque tenía algunos tramos en obras, permitía una circulación más rápida y segura. A las seis y media de la tarde entrábamos en Catania por la zona sur y llegamos hasta el puerto y la zona que, al día siguiente en nuestro paseo por la ciudad, reconocimos como el "mercato de la Pescheria". Catania, cuando se rehízo después de los terremotos y erupciones del Etna, se configuró urbanísticamente como una cuadrícula, con lo que las calles suben o bajan o van de derecha a izquierda. Nosotros, después de parar en una gasolinera donde repostamos "benzina", preguntamos por la Viale de Mario Rapisardi y con las indicaciones que nos dieron dimos casi con el lugar exacto sin apenas darnos cuenta. Una vez allí esperamos a Diana, una joven catanesa, que no paraba de hablar y hacer exclamaciones, que nos enseñó el apartamento y se cobró el importe de su coste. Al ir a enseñarnos cómo se cerraba la puerta corredera del apartamento menos mal que Mónica se dió cuenta de que aquello no funcionaba pues tenía un sistema raro de cierre. Diana no daba con el modo de cerrar y estuvimos un buen rato intentándolo todos, pero algo en el mecanismo de la puerta estaba estropeado. Diana llamó al dueño del apartamento y entre espasmos y "scusis" nos dijo que los de mantenimiento no podían ir hasta el día siguiente. Nos negamos a pasar la noche con la puerta sin cierre de llave y entonces Diana se marchó un rato para intentar ver una solución ya que también nos ofrecía la posibilidad de darnos dos apartamentos individuales. Mientras vino,  estuvimos los cuatro probando el cierre de la puerta hasta que dimos con un truco que, al menos hasta que vinieran los técnicos, permitía tener la puerta cerrada y abierta. Cuando llegó Diana se lo dijimos y la pobre muchacha nos agradeció nuestra comprensión y dijo que al día siguiente nos arreglarían tanto la puerta como el aire acondicionado de la habitación de matrimonio que tampoco funcionaba. Y por fin esa noche pudimos descansar. Al día siguiente Mónica decidió quedarse en el apartamento a esperar a los técnicos de mantenimiento y Paloma, Elena y yo nos fuimos a conocer el centro de Catania. Lo que viene a continuación es lo que vimos esa mañana.



CATANIA, Ciudad Patrimonio de la Humanidad en 2002

Catania, junto con Val di Catania y el resto de la ciudades del Valle de Noto, fue declarada por la UNESCO Ciudad Patrimonio de la Humanidad en el año 2002. Sus antepasados romanos y su resurgimiento durante el barroco la han hecho merecedora de tan alta distinción. Y todo ello a pesar de sufrir los debastadores efectos de la erupción del Etna (a tan solo 35 km de la ciudad) de los años 16631669, y las horribles consecuencias del no menos terrorífico terremoto de 1693 que la destruyeron casi en su totalidad al igual que al resto de las ciudades orientales de Sicilia.

Catania tiene unas calles muy amplias y rectilíneas, con bastantes parques y unas plazas muy coquetas. En el centro de la ciudad, ya cerca del puerto, se concentran los monumentos y edificios más emblemáticos. Hoy, jueves, hemos decidido salir a conocer la ciudad y hemos dejado para mañana viernes la excursión al Monte Etna. Paloma, Elena y yo nos hemos ido a una parada de autobús que había cerca de nuestro apartamento. Tuvimos la suerte de que un hombre mayor que había en ella y que se enrolló muy bien con nosotros, al decirle que íbamos al centro nos dijo que nos subiéramos en el autobús que iba a coger él pues llevaba el mismo destino. Al subir le dice algo al conductor y este nos deja pasar sin comprar los tickets: "Grazie mile", le contestamos muy educadamente y pasamos. Nos bajamos con él en la piazza Stesicoro donde nos indica el camino para ir al "mercato de la Pescheria": "Vada sempre dritto, e alla finale Via Etnea". El hombre, ya jubilado era, según dijo, inspector de policía, se llamaba Horacio y estaba "védovo" (viudo), la "sua moglie" había "morto" y al enseñarnos una foto que tenía de ella en la cartera yo le digo que era una "bella donna" y sonrie.

Hay dos personajes célebres en Catania cuya presencia percibimos en cualquier rincón de la ciudad: Santa Ágata, a la que se le tiene una apasionante devoción, y el compositor de ópera, Vicenzo Bellini.

Paloma y Elena entrando en la iglesia de la Badia di Santa Agata, obra maestra de Vaccarini, al lado de la catedral y dedicada a la Santa Patrona. Su interior, de estucos blancos y mármoles amarillos es muy bonito. En el enrejado de al entrada se puede ver la imagen de la santa y una dedicatoria.

Santa Ágata (Águeda en castellano), nació en Catania el 8 de septiembre del año 231 y murió mártir en el año 351, también en Catania,  por oponerse a los deseos libidinosos del procónsul romano Quinziano, quien ordenó matarla con saña, llegándo a cortarle los pechos. Es por esto que se le convirtió en la protectora de las enfermedades mamarias. La devoción a la Santa en la ciudad de Catania, a parte de dedicarle siete iglesias, llegó al punto de sacar unos pastelitos,  con forma de seno, llamados "cassatellas" ó "mini di Santa Agata".

Paloma contemplando el fastuoso interior de la Badia de Sant'Agata (1735-1767) en el que destacan vivamente los altares de mármol amarillo sobre la decoración blanca de estuco de los muros que contrasta, a su vez, con los dibujos del pavimento realizados en mármol blanco sobre piedra gris. La lámpara de cristal completa la decoración barroca de esta iglesia consagrada a la santa.

Entre la variada "dolceria" siciliana destacan las "casatellas", con los "minni di Sant'Agata", y los "cannoli".
Monumento en mármol blanco en homenaje a Vicenzo Bellini en la piazza de Stesicoro de Catania. Las cuatro figuras a cada lado son  alegorías de sus óperas más importantes:  Norma, I puritani, La sonnambula y Il pirata.

Comienzo del aria de la ópera "La sonnambula", grabado
en el mármol de la tumba de V. Bellini en la Catedral.
Vicenzo Bellini nació también en Catania en 1801 y murió en París a los 34 años de edad (1835). Niño prodigio de la música, su obra más famosa es la ópera Norma. En Catania hay muchos monumentos y jardines dedicados a él como la estatua de la Piazza Stesicoro; la tumba en el interior de la Catedral, nada más entrar a la derecha; los jardines de Villa Bellini, el parque público más importante de la ciudad que estaba cerca de nuestro apartamento en via Mario Rapisardi; el Museo Bellini, en Via Crociferi, por donde pasamos también, que fue su vivienda familiar, y el Teatro Bellini, que no llegamos a conocer, en la Via Vittorio Emanuele y en el que se estrenó su opera Norma, con motivo de su inauguración en 1880.

Elena al lado de la tumba de mármol blanco de V. Bellini en la Catedral de Catania.

Duomo, epicentro de la ciudad

El Duomo o Catedral de Catania fue erigido entre 1078 y 1093 por el Conde Ruggero II sobre unas termas romanas, las Termas de Aquiles (que, por cierto, yo no vi pero me dijo Paloma que estaban cerradas). Su fachada, de estilo barroco es de Vaccarini que la proyecto en 1736. La estatua de Santa Agata preside el centro de la fachada barroca. En el interior podemos visitar la tumba de Bellini, de mármol blanco, y la capilla de Santa Ágata cercada por una elaborada verja. También podemos contemplar el monumento fúnebre de Fernando de Acuña (virrey del Reino de Sicilia que pertenecía a España), gobernador de Galicia (1483-1489) y sobrino del obispo de Toledo, Alonso Carrillo, confesor de los Reyes Católicos. Acuña murió en Sicilia en 1495. También vimos en la catedral el tesoro de Santa Agata que se esconde en un arca gótica cubierta de oro con reliquias de la santa como la cabeza y el tórax, entre otras.

Elena y Paloma en la plaza del Duomo, con la Catedral a sus espaldas (Catania).

Piazza Duomo

La Piazza Duomo es el centro neurálgico de la ciudad ya que en ella confluyen Via Etnea (en días claros al final de esta calle se ofrece una preciosa vista del volcán) y Via Vittorio Emanuele, es decir como la Gran Vía y Alcalá en Madrid. Los monumentos más emblemático de esta plaza son:

La Fontana dell'Elefante. Conocida popularmente como "Liotru" (1), data del siglo XVI y en ella se representa la imagen de un elefante, tallado en piedra negra lávica, que porta un obelisco egipcio. En la base hay unas estatuas alegóricas que representan los ríos Simeto y Amenano que antiguamente pasaban por Catania.

La Porta Uzeda. Es una puerta por la que se accede desde la plaza Duomo al Mercato della Peschería del que hablaremos luego y que se abre en otra plaza, Piazza Benedetto, que tiene en el centro una sencilla fuente de chorros de agua. La Puerta une el Palacio del Seminario con el Palacio del Arzobispo y la Catedral de Santa Águeda. El nombre de Uceda es en honor a Giovanni Francesco Paceco (Juan Francisco Pacheco), virrey de Sicilia y Duque de Uceda, municipio de Guadalajara. La vista desde esta Puerta Uzeda, hacia la Via Etnea, con la visión del Etna es espectacular.

La Fontana dell'Amenano, del siglo XIX, popularmente conocida como la de "acqua a linzolu" (por su caída en forma de sabana), está siempre muy concurrida por cataneses que se sientan en su alrededor y se dedican a charlar o contemplar a la gente que pasa. El nombre de Amenano se refiere al río citado ya por Ovidio y que transcurre subterráneo bajo la Via Etnea.

El Mercato della Peschería, cuyo nombre hace referencia a que la mayoría de sus puestos son de venta de pescado, aunque también se vende fruta, verdura o carne, es uno de los principales atractivos de Sicilia. Al igual que el Mercato Ballaró en Palermo u otros más modestos de cualquier ciudad siciliana, son herencia del pasado árabe de la isla. Cuando paseamos nosotros por él no estaba ya tan animado ya que era la hora del mediodía y estos mercados son más bulliciosos a primera hora de la mañana.

Después de tomar un unos "granite"de "limone" y "cioccolatto" con un briocche en una cafetería que había en la Piazza Duomo, llamada "Cathedral's Bar", nos dirigimos a conocer el Teatro Romano y Odeón, que estaban muy cerca de la via Vittorio Emanuelle. Pero esto os lo contaremos en el próximo capítulo.

Conocida popularmente como "Liotru" (1), la Fuente del Elefante data del siglo XVI y en ella se representa la imagen de un elefante, tallado en piedra negra lávica, que porta un obelisco egipcio.
La Puerta Uzeda hace honor a Giovanni Francesco Paceco, virrey de Sicilia y Duque de Uceda (Guadalajara). Está repleta de puestos de venta de recuerdos de Sicilia.
Elena y Paloma caminan por Via Etnea en dirección a Puerta Uzeda, al fondo, que une el Palacio del Seminario con el Palacio del Arzobispo y la Catedral de Santa Águeda, a la izquierda. Al otro lado de Puerta Uzeda se accede al popular mercado callejero "Mercato della Pescheria".
La Fontana dell'Amenano, del siglo XIX, popularmente conocida como la de "acqua a linzolu" (por su caída en forma de sabana), está siempre muy concurrida por cataneses que se sientan en su alrededor y se dedican a charlar o contemplar a la gente que pasa.
En una cafetería en la esquina de la piazza Duomo nos tomamos un granite de chocolate con brioche muy típico de aquí.
Acceso a la Piazza Benedetto donde empieza el mercato della Pescheria.
El mercato de la Pescheria abre desde muy temprano y recuerda a otros mercados que hemos visto en Egipto o Tailandia.
Elena y Paloma junto a la fuente de chorros de Piazza Bennedetto, en pleno mercato della Pescheria.

La Puerta Uzeda con los puestos de venta de recuerdos de Sicilia.
Paloma y Elena paseando por el "Mercato della Pescheria", en Catania.

(1) Liotru: nombre de un famoso mago catanés de nombre Heliodoro o Diodoro, del siglo VIII, que tenia el poder de convertir a los humanos en bestias y que hizo un viaje desde Constantinopla a Catania montado en un elefante.

Próximo capítulo: El pasado romano de Catania: Visitamos el Teatro Romano y Odeón, el Anfiteatro romano y los Jardines de Villa Bellini (II)





miércoles, 22 de julio de 2015

22/07 SIRACUSA, Santuario della Madonna delle Lacrime

Parking Talate, paralelo al paseo marítimo Lungomare del Levante, donde aparcamos en Ortigia y desde el que se aprecia perfectamente la cúspide del "Santuario della Madonna delle Lacrime" en el centro.
Cuando terminamos de ver Ortigia, estábamos ya algo cansados y Elena necesitaba algo de descanso. Sin embargo un sitio nos llamaba la atención desde que llegamos a Siracusa. Una torre alta que se veía desde cualquier sitio nos llamó la atención. Incluso estando en Porto Piccolo, cuando fuimos a recoger el coche al parking, la veíamos a lo lejos y le hice una foto. Era la punta del "Santuario della Madonna delle Lacrime". Algo había leído de esta iglesia en las guías de viaje y en general las opiniones eran muy negativas, venían a aconsejar que casi no molestarse en ver tan horrendo edificio:  "Una iglesia atroz, altísima y fea que supone la mayor aberración arquitectónica de la ciudad", ponía en una guía, mientras que en su libro, "Sicilia", Miguel Reyero describía la construcción como "un altísimo y horrendo edificio (al parecer del autor de esta guía y de una gran parte de los siracusanos sensatos). Como en su día se dijo de la torre Eiffel, su cúspide sería el único sitio de la ciudad desde el cual dejaría de verse el enorme cono". El caso es que a los cuatro nos picó la curiosidad y decidimos por lo menos conocer este enigmático lugar.

Mónica, Paloma y Elena delante del "Santuario della Madonna delle Lacrime", en Siracusa.

La Lacrimación de 1953, una imagen de la Virgen María llora de verdad


El evento que motivó la existencia y construcción de este santuario mariano tuvo lugar en el año 1953, en una humilde casa de una matrimonio de Siracusa, en la que una pequeña figura de yeso de la virgen María, milagrosamente, empieza a derramar lágrimas entre los días 29 y 31 agosto y 1 de septiembre de 1953. La figura estaba en el cabecero de la cama del joven matrimonio siracusano formado por Angel Ibay y Antonina que vivían en via Orti di s. Giorgio, número 11, Siracusa. Al parecer la figura derrama en estos 4 días lágrimas como si de una persona humana se tratara. El fenómeno se repite días más tarde en intervalos más cortos o más largos, tanto dentro como fuera del hogar. Muchas personas son testigos de este prodigio llegando a tocar con sus manos las lágrimas y degustando su sabor salado. El prodigio llega a ser grabado por un fotógrafo profesional de Siracusa. El 1 de septiembre de 1953 una comisión de médicos y analistas, en nombre del arzobispo de Siracusa, después de quitar el líquido que fluía de los ojos de figura lo somete a un análisis microscópico, llegando a la conclusión de que se trata de "lágrimas humanas". Al cuarto día de que los científicos comenzaran la investigación la imagen dejó de llorar. el 13 de diciembre de ese mismo año 1953 el episcopado de Sicilia, bajo la presidencia del Cardenal Ernesto Ruffini emitió un comunicado oficial por el que, a su juicio, declara como auténtica la Lacrimación de María en Siracusa, enmarcandolo en el conjunto de otros producidos a lo largo de la historia de la Iglesia como fueron los casos singulares de Caterina Labouré en París (1830), Massimino y Melania en La Salette (1846), Bernadette en Lourdes (1858), Francesco, Giacinta y Lucia en Fatima (1917) o Mariette en Banneux (1933).

"Santuario della Madonna delle Lacrime", detalle de las capillas que sobresalen del tronco central. Son en total 16 módulos o capillas los que hay.

El Santuario della Madonna delle Lacrime


Con el fin de levantar un santuario en conmemoración de este acontecimiento significativo para la comunidad cristiana de Siracusa, el obispado de Sicilia decidió convocar un concurso internacional en el que participaron 100 arquitectos de 17 países. El proyecto seleccionado fue el de dos arquitectos franceses: Michel Andrault y Pierre Parat. La construcción del santuario comenzó en 1989 y se terminó en 1994, año en el que fue inaugurado por el Papa Juan Pablo II. El Santuario tiene una altura de 103 metros; 94,30 metros desde la planta de calle y un diámetro de 71,40 m. sin tener en cuenta el saliente de las capillas que lo rodean. En su interior caben 11.000 personas de pie y 6.000 sentadas. En cuanto a la forma del santuario se han sugerido diversas interpretaciones que van desde el concepto y el sentido de elevación de la humanidad a Dios, pasando por el significado de "Faro", identificable con María, que ilumina hasta el "Puerto" que es Jesús; tienda de campaña, dentro de la cual la madre da la bienvenida a los niños para llevarlos al padre; hasta la forma de una lágrima que cae desde arriba. Por último decir que en la cúspide del Santuario hay una figura de la Virgen.

Impresionante espacio donde se ofician las ceremonias religiosas con capacidad para más de quince mil personas.

El Presbiterio

Todo el presbiterio es totalmente circular destacando la posición del altar del que surge una pared de mármol blanco y en la que sobresale a media altura una caja con bordes de plata tapada con un cristal en cuyo interior se guarda la imagen milagrosa de la Virgen de las Lágrimas. De la pared de mármol surge la figura de un crucifijo que data de 1700 y es obra del escultor Giancarlo Marqués. El altar es piedra de Módica. Rodean el amplio recinto 16 capillas. Bajando unas enormes rampas se llega a la Cripta donde se repite la misma estructura que en la planta baja. Una gran superficie redonda, en la que se han dejado al aire en una zona protegida, restos arqueológicos. Aquí están el Museo de Exvotos, con vestidos, prótesis, fotos, postales y otros objetos personales de peregrinos devotos que, vistos hoy día, nos remiten a un mundo de imaginerías y creencias remoto en el tiempo; y el Museo de la Lacrimación, donde se documenta con fotos el evento milagroso.

En el altar mayor, incrustada en una pared de mármol blanco, se encuentra la figura de yeso de la Virgen María a la que se
rinde culto por su lacrimación en 1953. Al fondo las capillas donde también se ofician cultos.
"Madonna delle Lacrime".

Elena, Mónica y Paloma en el Museo de Exvotos del Santuario, junto a la Cripta.

Restos arqueológicos hallados durante la construcción del Santuario.
 El joven matrimonio siracusano, formado por Angel Ibay y Antonina, que vivía en via Orti di s. Giorgio, número 11, Siracusa. sosteniendo la figura de la Virgen de la Lacrimación que estaba en el cabecero de su cama.
La gente se agolpa frente a la casa donde está la imagen de la Virgen que llora para ver el fenómeno.


Para más información podéis ir a la página web del sitio: Santuario della Madonna delle Lacrime.

22/07 Siracusa, compendio de la civilización mediterránea

Isla de Ortigia. De izquierda a derecha, podemos ver al fondo el Castillo Maniace, le sigue el Palacio Blanco y a continuación la facha de la Iglesia del Espíritu Santo, de 1727.
Estamos ya a mediados de la semana de vacaciones en Sicilia y hoy, miércoles 22, dejamos nuestra preciosa Casa Hybla de Ragusa para irnos a Catania donde hemos alquilado también otra para pasar los tres últimos días. Y, con el fin de aprovechar las visitas, hoy tenemos planeado visitar Siracusa para continuar luego, por la tarde, nuestro viaje a Catania. A las nueve de la mañana hemos quedado con Chiara y su padre para darles las llaves. Llegan puntualmente y nos traen de regalo unas coloridas láminas de pintura del tío de Chiara. Son muy bonitas y con unas paisajes típicos sicilianos. Nos despedimos agradeciéndoles sus atenciones y lo bien que hemos estado en la casa.

El trayecto de Ragusa a Siracusa lo hacemos a través de la SS115, bordeando Módica y Noto. Son 103 km que hacemos en unas dos horas. Llegamos a Siracusa al mediodía y nos internamos directamente en la isla de Ortigia para aparcar el coche en el parking Talete que está en la zona de del paseo marítimo Lungomare di Levante, junto al puerto pequeño, "Porto Piccolo", y poder luego desplazarnos a pie por todo el casco histórico.

Ortigia es como una pequeña isla, de 1 km cuadrado de extensión, que está unida a Siracusa por el dos puentes, nosotros cruzamos por el puente Umbertino. En este pequeño trozo de Sicilia se concentran 3.000 años de la historia de la civilización mediterránea. Nosotros vamos a conocer solo algunos lugares importantes ya que se necesitaría más de un día para poder abarcar y ver todos los sitios tan interesantes que hay en esta ciudad que llegó a ser en la antigüedad mucho más importante que Atenas o Corinto y donde nacieron personajes tan importantes como Arquímedes Teócrito.

Para hacerse una idea de nuestro trayecto en Ortigia en esta foto se aprecia perfectamente la zona donde aparcamos y todo el litoral junto al mar que recorrimos, a la derecha (Foto de Agostino Sella - Wikipedia)

En nuestro primer contacto con Siracusa, con su casco antiguo Ortigia, paseamos por estrechas callejuelas que nos hacen sentirnos estar en un lugar muy especial. Es difícil sustraerse a la tentación de fotografiar cada uno de sus rincones.

Elena, Mónica y Paloma callejeando por el casco histórico de Siracusa, cuya rehabilitación, gracias al turismo, le está sacando del letargo de años de olvido y dejadez en que se encontraba Ortigia.
Patio de una casa adornado con hermosas flores en el centro histórico de Ortigia.

Fuente de Artemisa con Diana cazadora rodeada de caballos, sirenas, perros y tritones (s. XIX) en el centro de la plaza de Arquímedes, Ortigia, Siracusa.

Fuente de Artemisa

Seguimos caminando y pronto alcanzamos la via Diones que nos lleva hasta la piazza Archimede, en cuyo centro se encuentra la fuente de Artemisa. La fuente es un precioso conjunto escultórico del siglo XIX en el que sobresale Diana, la diosa virgen romana de la caza y la naturaleza rodeada de caballos, perros, sirenas y tritones. Alrededor han plantado palmeras que, por su tamaño, parecen ser muy recientes. Seguimos callejeando y pasamos por el elegante palacio Montalto.


Detalle de la Fuente Artemisa, con la figura de Diana cazadora. Diana, para la mitología romana, era la diosa virgen de la caza y su equivalente en la mitología griega era la diosa griega Artemisa.




El Palacio Montalto, onstruido en 1397 durante la ocupación del Reino de Aragón, es una clara muestra de la arquitectura catalano-aragonesa.

Palacio Montalto

Nos metemos por calles estrechas y nos topamos con una precioso palacio, el palacio Montalto construido en 1397, cuando Sicilia estaba bajo el dominio de la Corona de Aragón. El edificio es una muestra de la arquitectura catalano-aragonesa y en el destacan el hermoso patio al que dan unas originales ventanas de blancos marcos y vistosos arcos, características de este estilo español.

Patio interior del palacio Montalto.

Fachada barroca del Duomo (Tempio de Minerva), diseñada por Andrea Palma (edificada entre 1728-1753), en la piazza Duomo.  En el nicho central de la fachada esta la figura de la "Madonna" y a ambos lados de ella las estatuas de San Marciano y Santa Lucía, todas obras del escultor Ignazio Marabitti. El, en su origen, templo griego de Minerva pasó a convertirse mas tarde en iglesia cristiana y mezquita musulmana.

El Duomo, sobre el Tempio de Atenea y de Minerva


Por fin llegamos  a uno de los sitios más deseados de nuestro viaje a Sicilia, la plaza del Duomo de Siracusa cuya visión nos deja pasmados por la grandiosidad del lugar y los soberbios edificios que la bordean.  La plaza es un enorme espacio semielíptico, con forma de lágrima (la lágrima es una palabra que aquí en Sicilia tiene mucho significado), que constituye el centro neurálgico de Ortigia desde los tiempos más remotos. Al decir de los expertos, ésta es una de las plazas más hermosas de toda Italia.

Sobresale en ella la bella fachada barroca de la catedral, el Duomo, custodiada a los lados por las dos grandes esculturas de San Pedro y San Pablo. En el nicho central de la fachada esta la figura de la "Madonna" y a ambos lados de ella las estatuas de San Marciano y Santa Lucía, todas obras del escultor Ignazio Marabitti. El Duomo es obra del arquitecto Andrea Palma y se comenzó a construir tras el terremoto de 1693, sobre los restos del antiguo templo de Minerva sobre el que se levantó, a su vez, el templo de Atenea en el s. V a.C. Esto es muy importante ya que cuando entramos en la gran iglesia todavía podemos ver 24, de las 36 columnas que tenía el antiguo templo griego. Personalmente es la primera vez que veo esta simbiosis arquitectónica tan perfecta. El templo de Atenea fue muy famoso en la antigüedad y en el siglo VII fue convertido en basílica cristiana y, posteriormente, en mezquita musulmana.

Aquí vemos a Elena delante de la bella fachada barroca del Duomo (Tempio di Minerva) de Siracusa, custodiada a los lados por las dos grandes esculturas de San Pedro y San Pablo del escultor Ignazio Marabitti.
Interior del Duomo. Al fondo se pueden ver algunas de las 24 gigantescas columnas del templo de Minerva (s. V a.C.) sobre las que se construyó la basílica cristiana y posteriormente el Duomo.

Palacio Senatoriale o Ayuntamiento, palazzo Beneventano del Bosco y palacio arzobispal


El edificio del Ayuntamiento está a la izquierda de la fachada del Duomo, es un edificio de 1633 que sobrevivió al famoso terremoto, obra del arquitecto español Giovanni Vermexio, apodado "Lucertone". A la derecha de la catedral se encuentra el palacio arzobispal del siglo XVII y también proyectado por Vermexio. Junto a él, en terreno algo más elevado hay una plaza con un jardín de naranjos y palmeras; y enfrente del Duomo está el Palazzo Beneventano del Bosco, construido en 1779 por el arquitecto Luciano Ali. En este palacio se alojaron el almirante inglés Horacio Nelson y el rey Fernando III de Borbón.

Elena en la piazza del Duomo de Ortigia, Siracusa. Justo detrás de ella están, a la izquierda el Palazzo Beneventano del Bosco y, encima de ella, 

La estatua de San Pedro del Duomo frente al Palazzo Beneventano del Bosco, construido en 1779 por el arquitecto Luciano Ali. En este palacio se alojaron el almirante inglés Horacio Nelson y el rey Fernando III de Borbón.
Iglesia de Santa Lucía alla Badia, reconstruida después del terremoto de 1693 por el
arquitecto Luciano Caracciolo. En su interior vimos la pintura "El entierro de Santa Lucía",
de Caravaggio.

Iglesia de Santa Lucía alla Badia

Saliendo de la plaza hacia el sur, nos encontramos de frente con la iglesia de Santa Lucia alla Badia que fue reconstruida nuevamente, tras el terremoto de 1693. por el arquitecto Luciano Caracciolo. Santa Lucia es la santa más venerada en Sicilia, al igual que los es Santa Ágata en Catania de la que hablaremos en otra crónica. Santa Lucia fue martirizada aquí, en Ortigia, en el año 304 y enterrada en las catacumbas locales. Se le suele representar sosteniendo un plato con sus dos ojos. Cuenta la leyenda que la santa se sacó los dos ojos después de que se los elogiara un pretendiente pagano, por lo que es la patrona de los ciegos. Su fiesta, el 13 de diciembre, y procesión por las calles de Ortigia es una de las más impresionantes de Sicilia. La fachada de la iglesia tiene un frontón adornado con temas relacionados con el martirio de la santa, y a los lados figuran unos escudos españoles. Destacan, en su sencillo y bonito interior, la bóveda, con el fresco "La protección de la ciudad por Santa Lucia". y la pintura del altar mayor "El entierro de Santa Lucia", de Caravaggio. El pintor estuvo un tiempo en Sicilia en compañía de su amigo, modelo, pintor y quizás también, amante, Mario Minitti. Extrañamente estaba prohibido hacer fotos en el interior de la iglesia.

En esta terracita, a la sombra, repusimos fuerzas para continuar nuestra visita a Siracusa. Justamente enfrente de este sitio se encontraba la Galeria Regional Palacio Bellomo que pasamos a ver al terminar "il pranzo".

Tras este primer tour por Ortigia nos paramos un rato para descansar y reponer fuerzas. Después del cafetto entramos a ver la Galeria Regional, Palacio Bellomo que nos gustó mucho y de la que os hablamos a continuación.

La Galleria Regionale di Palazzo Bellomo, se encuentra en el centro de Ortigia y es el museo de arte más importante de Siracusa. Fue reformado en 2012. 

Juan Carlos en la entrada de la Galeria Regional, Palacio Bellomo, una de cuyas joyas expuestas es la pintura "Annunciazine", de Antonello da Messina

Galeria Regional, Palacio Bellomo.

La Galeria Regionale di Palazzo Bellomo ha sido muy recientemente restaurada (2012) y tuvimos la suerte de que estaba abierta al público ya que es el principal museo de Ortigia. En realidad la Galería ocupa dos edificios. Uno, el palacio Parisio, del siglo XIV, por el que se accede al Museo y el otro edificio, el palacio Bellomo, del año 1361. Tras dos amplios arcos se accede a un precioso patio adornado con una palmera y de cuyas paredes cuelgan numerosos escudos nobiliarios. A este patio dan 5 de las 14 salas de exposiciones que tiene el museo: una de carruajes, y las otras 4 dedicadas a la escultura y pintura de los siglos V al XV. A la derecha del patio, por una escalera gótico-catalana con una logia columnata, subimos al primer piso donde están el resto de las salas con pinturas, libros, maquetas, belenes y esculturas de los siglos XV al XIX.

A destacar, sobre todo, la pintura de Antonello da Messina "La Anunciación" (1474). Esta pintura fue un encargo para la iglesia de la ciudad de Palazzolo Acreide, cerca de Catania, y el museo la compró en el siglo XX para su fondo, restaurándola y exhibiéndola al público en el año 2014. Un vídeo informa sobre toda la historia y el proceso de restauración de esta importante pintura, No confundir esta obra con su otra pintura "Virgen de la Anunciación", expuesta en el Museo "Palazzo Abatellis" de Palermo.

Destacar también las esculturas de San Biagio (anónimo del S. XVIII), el busto relicarius de San Régulus, la tumba del barcelonés Juan Cabastida que fue gobernador de la Cámara Regional y murió en Siracusa en 1472, el políptico catalán de 1300, de Pedro Serra y un curioso "belén" de E. Moscuzza.

Elegante acceso al patio del Museo del Palacio Bellomo con influencias arquitectónicas sículo-aragonesas.
Desde el patio de la palmera, del museo Galería Regional Palacio Bellomo, se accede a la sala de carruajes, a la que se asoma Elena y a las primeras salas dedicadas a la pintura y escultura de los siglos V a XV. La escalera del fondo da acceso al primer piso donde en una de las salas se expone el cuadro "Annunciazione" de Antonello da Messina.
Paloma, Mónica y Elena asomadas a la logia del primer piso de la Galería Regional, Palacio Bellomo de Siracusa.

Sala en el primer piso de la Galeria Regional Palacio Bellomo en la que se expone la joya del museo, el cuadro "Annunciazione", de Antonello da Messina (1474).
La "Anunciación", obra maestra de Antonello da Messina (1474)


La fuente Aretusa es antiquísima y está formada por un gran pozo de agua dulce donde crecen papiros. De ella ya hablaban los poetas Píndaro y Virgilio.

Fuente Aretusa

En nuestro paseo llegamos al Porto Grande, donde se encuentra la fuente Aretusa  de la que se dice que está ligada, mitológicamente, al origen de la ciudad. Aretusa era una de las ninfas que Artemisa convirtió en fuente. Lo que vemos es una especie de foso de agua cristalina en la que crecen altos y verdes tallos y hojas de papiros y palmeras. La fuente se construyó en el siglo XVI sobre un antiguo pozo de agua dulce proveniente de un manantial que emana desde tiempos griegos.

Terminada nuestra visita a Ortigia nos dirigimos nuevamente a donde teníamos el coche aparcado y nos fuimos a Siracusa a ver el santuario de la Madonna de las Lágrimas. Pero dado que quizás hoy os he saturado un poco dejaremos esta visita para la próxima crónica.

Próximo capítulo:  "Siracusa, el santuario de la Madonna de las Lágrimas"




SICILIA

"Nadie permanece indiferente ante Sicilia. Tras el primer contacto, inoculado el virus, Sicilia no dejará que el resto de nuestra vida dejemos de interesarnos por ella"
Miguel Reyero, autor del libro "Sicilia".