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jueves, 23 de julio de 2015

22/07 CATANIA bajo la sombra del Etna (I)

"Ninguna otra ciudad ha sido destruida y reconstruida nueve veces, y siempre en el mismo lugar" Fodors Modern Guide, 1954


Coloridas "vespas" expuestas en una tienda de la calle Mario Rapisardi de Catania.
Catania es la segunda ciudad en importancia de Sicilia, después de la capital, Palermo. En alguna guía, he llegado a leer que no te pierdes nada si no visitas esta ciudad, a la que se le califica de inhóspita, sucia, peligrosa y fea. Solo el color negro de sus edificios o sus barriobajeros extrarradios serían motivo suficiente para pasar de largo y seguir el viaje, no en vano, Catania era conocida hasta hace unos años, como la "Milán del Sur". Pero nosotros, que somos amantes de lo retorcido y de llevar la contraria, alquilamos un apartamento en Catania y decidimos pasar el resto de los días en esta ciudad que, también, nos ha gustado mucho.

Edificio donde estan los apartamento Residence Rapisardi en Catania.

Llegando a nuestro apartamento de Residence Rapisardi en Catania


Itinerario que hicimos en coche desde Ragusa hasta Catania con parada
intermedia en Siracusa para conocer Ortigia y algo más de esta ciudad.
Hacia las cinco de la tarde salimos de Siracusa con destino Catania. Esta vez el trayecto era mucho más cómodo ya que lo hacíamos a través de la Autovía A19, que aunque tenía algunos tramos en obras, permitía una circulación más rápida y segura. A las seis y media de la tarde entrábamos en Catania por la zona sur y llegamos hasta el puerto y la zona que, al día siguiente en nuestro paseo por la ciudad, reconocimos como el "mercato de la Pescheria". Catania, cuando se rehízo después de los terremotos y erupciones del Etna, se configuró urbanísticamente como una cuadrícula, con lo que las calles suben o bajan o van de derecha a izquierda. Nosotros, después de parar en una gasolinera donde repostamos "benzina", preguntamos por la Viale de Mario Rapisardi y con las indicaciones que nos dieron dimos casi con el lugar exacto sin apenas darnos cuenta. Una vez allí esperamos a Diana, una joven catanesa, que no paraba de hablar y hacer exclamaciones, que nos enseñó el apartamento y se cobró el importe de su coste. Al ir a enseñarnos cómo se cerraba la puerta corredera del apartamento menos mal que Mónica se dió cuenta de que aquello no funcionaba pues tenía un sistema raro de cierre. Diana no daba con el modo de cerrar y estuvimos un buen rato intentándolo todos, pero algo en el mecanismo de la puerta estaba estropeado. Diana llamó al dueño del apartamento y entre espasmos y "scusis" nos dijo que los de mantenimiento no podían ir hasta el día siguiente. Nos negamos a pasar la noche con la puerta sin cierre de llave y entonces Diana se marchó un rato para intentar ver una solución ya que también nos ofrecía la posibilidad de darnos dos apartamentos individuales. Mientras vino,  estuvimos los cuatro probando el cierre de la puerta hasta que dimos con un truco que, al menos hasta que vinieran los técnicos, permitía tener la puerta cerrada y abierta. Cuando llegó Diana se lo dijimos y la pobre muchacha nos agradeció nuestra comprensión y dijo que al día siguiente nos arreglarían tanto la puerta como el aire acondicionado de la habitación de matrimonio que tampoco funcionaba. Y por fin esa noche pudimos descansar. Al día siguiente Mónica decidió quedarse en el apartamento a esperar a los técnicos de mantenimiento y Paloma, Elena y yo nos fuimos a conocer el centro de Catania. Lo que viene a continuación es lo que vimos esa mañana.



CATANIA, Ciudad Patrimonio de la Humanidad en 2002

Catania, junto con Val di Catania y el resto de la ciudades del Valle de Noto, fue declarada por la UNESCO Ciudad Patrimonio de la Humanidad en el año 2002. Sus antepasados romanos y su resurgimiento durante el barroco la han hecho merecedora de tan alta distinción. Y todo ello a pesar de sufrir los debastadores efectos de la erupción del Etna (a tan solo 35 km de la ciudad) de los años 16631669, y las horribles consecuencias del no menos terrorífico terremoto de 1693 que la destruyeron casi en su totalidad al igual que al resto de las ciudades orientales de Sicilia.

Catania tiene unas calles muy amplias y rectilíneas, con bastantes parques y unas plazas muy coquetas. En el centro de la ciudad, ya cerca del puerto, se concentran los monumentos y edificios más emblemáticos. Hoy, jueves, hemos decidido salir a conocer la ciudad y hemos dejado para mañana viernes la excursión al Monte Etna. Paloma, Elena y yo nos hemos ido a una parada de autobús que había cerca de nuestro apartamento. Tuvimos la suerte de que un hombre mayor que había en ella y que se enrolló muy bien con nosotros, al decirle que íbamos al centro nos dijo que nos subiéramos en el autobús que iba a coger él pues llevaba el mismo destino. Al subir le dice algo al conductor y este nos deja pasar sin comprar los tickets: "Grazie mile", le contestamos muy educadamente y pasamos. Nos bajamos con él en la piazza Stesicoro donde nos indica el camino para ir al "mercato de la Pescheria": "Vada sempre dritto, e alla finale Via Etnea". El hombre, ya jubilado era, según dijo, inspector de policía, se llamaba Horacio y estaba "védovo" (viudo), la "sua moglie" había "morto" y al enseñarnos una foto que tenía de ella en la cartera yo le digo que era una "bella donna" y sonrie.

Hay dos personajes célebres en Catania cuya presencia percibimos en cualquier rincón de la ciudad: Santa Ágata, a la que se le tiene una apasionante devoción, y el compositor de ópera, Vicenzo Bellini.

Paloma y Elena entrando en la iglesia de la Badia di Santa Agata, obra maestra de Vaccarini, al lado de la catedral y dedicada a la Santa Patrona. Su interior, de estucos blancos y mármoles amarillos es muy bonito. En el enrejado de al entrada se puede ver la imagen de la santa y una dedicatoria.

Santa Ágata (Águeda en castellano), nació en Catania el 8 de septiembre del año 231 y murió mártir en el año 351, también en Catania,  por oponerse a los deseos libidinosos del procónsul romano Quinziano, quien ordenó matarla con saña, llegándo a cortarle los pechos. Es por esto que se le convirtió en la protectora de las enfermedades mamarias. La devoción a la Santa en la ciudad de Catania, a parte de dedicarle siete iglesias, llegó al punto de sacar unos pastelitos,  con forma de seno, llamados "cassatellas" ó "mini di Santa Agata".

Paloma contemplando el fastuoso interior de la Badia de Sant'Agata (1735-1767) en el que destacan vivamente los altares de mármol amarillo sobre la decoración blanca de estuco de los muros que contrasta, a su vez, con los dibujos del pavimento realizados en mármol blanco sobre piedra gris. La lámpara de cristal completa la decoración barroca de esta iglesia consagrada a la santa.

Entre la variada "dolceria" siciliana destacan las "casatellas", con los "minni di Sant'Agata", y los "cannoli".
Monumento en mármol blanco en homenaje a Vicenzo Bellini en la piazza de Stesicoro de Catania. Las cuatro figuras a cada lado son  alegorías de sus óperas más importantes:  Norma, I puritani, La sonnambula y Il pirata.

Comienzo del aria de la ópera "La sonnambula", grabado
en el mármol de la tumba de V. Bellini en la Catedral.
Vicenzo Bellini nació también en Catania en 1801 y murió en París a los 34 años de edad (1835). Niño prodigio de la música, su obra más famosa es la ópera Norma. En Catania hay muchos monumentos y jardines dedicados a él como la estatua de la Piazza Stesicoro; la tumba en el interior de la Catedral, nada más entrar a la derecha; los jardines de Villa Bellini, el parque público más importante de la ciudad que estaba cerca de nuestro apartamento en via Mario Rapisardi; el Museo Bellini, en Via Crociferi, por donde pasamos también, que fue su vivienda familiar, y el Teatro Bellini, que no llegamos a conocer, en la Via Vittorio Emanuele y en el que se estrenó su opera Norma, con motivo de su inauguración en 1880.

Elena al lado de la tumba de mármol blanco de V. Bellini en la Catedral de Catania.

Duomo, epicentro de la ciudad

El Duomo o Catedral de Catania fue erigido entre 1078 y 1093 por el Conde Ruggero II sobre unas termas romanas, las Termas de Aquiles (que, por cierto, yo no vi pero me dijo Paloma que estaban cerradas). Su fachada, de estilo barroco es de Vaccarini que la proyecto en 1736. La estatua de Santa Agata preside el centro de la fachada barroca. En el interior podemos visitar la tumba de Bellini, de mármol blanco, y la capilla de Santa Ágata cercada por una elaborada verja. También podemos contemplar el monumento fúnebre de Fernando de Acuña (virrey del Reino de Sicilia que pertenecía a España), gobernador de Galicia (1483-1489) y sobrino del obispo de Toledo, Alonso Carrillo, confesor de los Reyes Católicos. Acuña murió en Sicilia en 1495. También vimos en la catedral el tesoro de Santa Agata que se esconde en un arca gótica cubierta de oro con reliquias de la santa como la cabeza y el tórax, entre otras.

Elena y Paloma en la plaza del Duomo, con la Catedral a sus espaldas (Catania).

Piazza Duomo

La Piazza Duomo es el centro neurálgico de la ciudad ya que en ella confluyen Via Etnea (en días claros al final de esta calle se ofrece una preciosa vista del volcán) y Via Vittorio Emanuele, es decir como la Gran Vía y Alcalá en Madrid. Los monumentos más emblemático de esta plaza son:

La Fontana dell'Elefante. Conocida popularmente como "Liotru" (1), data del siglo XVI y en ella se representa la imagen de un elefante, tallado en piedra negra lávica, que porta un obelisco egipcio. En la base hay unas estatuas alegóricas que representan los ríos Simeto y Amenano que antiguamente pasaban por Catania.

La Porta Uzeda. Es una puerta por la que se accede desde la plaza Duomo al Mercato della Peschería del que hablaremos luego y que se abre en otra plaza, Piazza Benedetto, que tiene en el centro una sencilla fuente de chorros de agua. La Puerta une el Palacio del Seminario con el Palacio del Arzobispo y la Catedral de Santa Águeda. El nombre de Uceda es en honor a Giovanni Francesco Paceco (Juan Francisco Pacheco), virrey de Sicilia y Duque de Uceda, municipio de Guadalajara. La vista desde esta Puerta Uzeda, hacia la Via Etnea, con la visión del Etna es espectacular.

La Fontana dell'Amenano, del siglo XIX, popularmente conocida como la de "acqua a linzolu" (por su caída en forma de sabana), está siempre muy concurrida por cataneses que se sientan en su alrededor y se dedican a charlar o contemplar a la gente que pasa. El nombre de Amenano se refiere al río citado ya por Ovidio y que transcurre subterráneo bajo la Via Etnea.

El Mercato della Peschería, cuyo nombre hace referencia a que la mayoría de sus puestos son de venta de pescado, aunque también se vende fruta, verdura o carne, es uno de los principales atractivos de Sicilia. Al igual que el Mercato Ballaró en Palermo u otros más modestos de cualquier ciudad siciliana, son herencia del pasado árabe de la isla. Cuando paseamos nosotros por él no estaba ya tan animado ya que era la hora del mediodía y estos mercados son más bulliciosos a primera hora de la mañana.

Después de tomar un unos "granite"de "limone" y "cioccolatto" con un briocche en una cafetería que había en la Piazza Duomo, llamada "Cathedral's Bar", nos dirigimos a conocer el Teatro Romano y Odeón, que estaban muy cerca de la via Vittorio Emanuelle. Pero esto os lo contaremos en el próximo capítulo.

Conocida popularmente como "Liotru" (1), la Fuente del Elefante data del siglo XVI y en ella se representa la imagen de un elefante, tallado en piedra negra lávica, que porta un obelisco egipcio.
La Puerta Uzeda hace honor a Giovanni Francesco Paceco, virrey de Sicilia y Duque de Uceda (Guadalajara). Está repleta de puestos de venta de recuerdos de Sicilia.
Elena y Paloma caminan por Via Etnea en dirección a Puerta Uzeda, al fondo, que une el Palacio del Seminario con el Palacio del Arzobispo y la Catedral de Santa Águeda, a la izquierda. Al otro lado de Puerta Uzeda se accede al popular mercado callejero "Mercato della Pescheria".
La Fontana dell'Amenano, del siglo XIX, popularmente conocida como la de "acqua a linzolu" (por su caída en forma de sabana), está siempre muy concurrida por cataneses que se sientan en su alrededor y se dedican a charlar o contemplar a la gente que pasa.
En una cafetería en la esquina de la piazza Duomo nos tomamos un granite de chocolate con brioche muy típico de aquí.
Acceso a la Piazza Benedetto donde empieza el mercato della Pescheria.
El mercato de la Pescheria abre desde muy temprano y recuerda a otros mercados que hemos visto en Egipto o Tailandia.
Elena y Paloma junto a la fuente de chorros de Piazza Bennedetto, en pleno mercato della Pescheria.

La Puerta Uzeda con los puestos de venta de recuerdos de Sicilia.
Paloma y Elena paseando por el "Mercato della Pescheria", en Catania.

(1) Liotru: nombre de un famoso mago catanés de nombre Heliodoro o Diodoro, del siglo VIII, que tenia el poder de convertir a los humanos en bestias y que hizo un viaje desde Constantinopla a Catania montado en un elefante.

Próximo capítulo: El pasado romano de Catania: Visitamos el Teatro Romano y Odeón, el Anfiteatro romano y los Jardines de Villa Bellini (II)





SICILIA

"Nadie permanece indiferente ante Sicilia. Tras el primer contacto, inoculado el virus, Sicilia no dejará que el resto de nuestra vida dejemos de interesarnos por ella"
Miguel Reyero, autor del libro "Sicilia".