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| Elena, Paloma y Mónica paseando por una calle de Ragusa Ibla. |
Este sábado, 18 de julio de 2015, el tiempo en Madrid seguía siendo tan caluroso como los últimos días, con temperaturas cercanas a los cuarenta. De madrugada se notaba menos sopor. A las seis de la mañana salíamos Paloma, Elena y yo de casa con las maletas y cogíamos un taxi con destino a la T4 de Barajas. Una vez en el aeropuerto esperamos unos minutos a Mónica con la que habíamos quedado y a las siete en punto ya estábamos facturando maletas para el vuelo IB3274 de Iberia que salía a las 8:40 con destino a Catania.
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| Bajo un sofocante calor estuvimos durante un rato esperando en este portal a que llegara Chiara. Luego la casa era otra que había más abajo en la misma calle. |
CATANIA
A la hora prevista, 11:35, llegamos al aeropuerto internacional de Fontanarossa, de Catania. Después de recoger las maletas estuvimos casi media hora intentando buscar las oficinas de la compañía a la que habíamos alquilado el coche. Gracias a la amabilidad de un empleado de otra compañía de alquileres que nos buscó por internet la compañía con el número de reserva que teníamos pudimos dar con ella. Se trataba de una agencia llamada Target y que tenía sus oficinas a las afueras del aeropuerto. Después de pagar con tarjeta la fianza y el seguro cogimos nuestro coche, un Citroen Picasso con el que haríamos casi 900 kilómetros a lo largo de sur y oeste de Sicilia.
Hacía la una del mediodía emprendíamos rumbo a Ragusa a través de la carretera SS114 con desvío a Lentini donde nuevamente cogiamos una nueva carretera, esta vez de doble sentido, hasta nuestro destino.
RAGUSA
A las 15,00 aproximadamente llegamos a Ragusa, una ciudad que está dividida en dos, Ragusa Superiore, en la parte alta y por la que entramos, y Ragusa Ibla en la que nos adentramos a través de la viale Corso Italia. En un momento determinado nos equivocamos de dirección y erróneamente tomamos un camino equivocado que nos lleva al cementerio, Una vez corregido el error y tras bajar unas cuantas cuestas entramos en Ragusa Ibla y llegamos a nuestro destino: Casa Hybla, en la Vía María Paternó Arezzo, 1. Aparcamos el coche y esperamos a que llegara Chiara con la que ya habíamos contactado por email. Un cuarto de hora más tarde llegan Chiara, su padre Emanuel y un amigo, Luca que, en un principio, nos hizo de intérprete para aclarar todos los detalles de la estancia.
Según íbamos viendo la casa nuestra sorpresa era cada vez mayor, cada detalle, cada habitación, los colores de las paredes, la amplitud de espacio y la preciosa terraza con espléndidas vistas a la ciudad nos dejó a los cuatro con la boca abierta. Nunca habíamos estado en una casa tan bonita. En el centro de la mesa del salón una cesta de mimbre amarilla envuelta en celofan contenía una serie de productos típicos de la región: aceite, almendras, tomate frito y alcaparras, que nos dieron como regalo de bienvenida. Chiara, Enmanuele y Luca estuvieron encantadores y nos explicaron todos los detalles de la casa para que estuviéramos a gusto y sin problemas. También nos dieron una tarjeta para poner en el coche ya que la casa estaba en una zona de acceso limitado al tráfico. Muchos días después, cuando ya estábamos en España, nos percatamos de que se les había olvidado decirnos algo muy importante respecto a este punto. Resulta que la tarjeta te permitía poder cruzar la zona de acceso limitado, pero si por alguna circunstancia te salías del recorrido establecido, como nos ocurrió en varias ocasiones ya que nos equivocamos de calle y merodeamos por las de alrededor, la multa por infracción te caía seguro, como así fue. Casi dos meses después nos llegó a casa el cargo en la tarjeta con la que contratamos el alquiler del coche de dos multas que nos habían puesto con las cámaras de seguridad. Intenté hablar con el padre de Chiara para aclarar este asunto y me confirmó que era así.
PASEO POR CATANIA AL ATARDECER
Después de instalarnos en la casa, hacia las seis de la tarde salimos a comer algo en una de las cafeterías cerca de la
plaza del Duomo, llamada "
Biancomangiare". Nos tomamos unos "
arancini", una especialidad de la cocina siciliana. Se trata de unas croquetas redondas de pasta de arroz de color anaranjado debido al uso de azafrán y que se sirven calientes. Las nuestras llevaban algo de verdura y nos las comimos con muchas ganas. Antes de volver a la casa, dimos una vuelta por las calles de alrededor, subimos al Duomo,
San Giorgio, donde se estaba celebrando una boda, hicimos unas fotos y compramos nuestros primeros víveres para el desayuno, comida y cena de los próximos días en un
SPAR que había muy cercano. Por la noche la terraza se convirtió en el centro de operaciones de "candycreras" y "washaperas", mientras yo no paraba de hacer fotos al precioso anochecer de
Ragusa, con sus edificios iluminados. En un momento determinado una reluciente estrella fugaz, que sólo vimos
Mónica y yo, cruzó el cielo y mi primer deseo fue pedir que todo saliera bien en este viaje, y se cumplió.
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| Nuestro avión de Iberia llegó puntual a las 11:35 al aeropuerto Fontanarossa de Catania. |
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| Chiara y su padre nos dieron la bienvenida obsequiándonos con una preciosa cesta con productos típicos de Sicilia. |
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| Palomá cayó rendida en la cama después del viaje. |
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| Casualmente nosotros éramos los primeros que estrenábamos la casa que estaba decorada con un gusto exquisito. |
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| Después de descansar un poco y deshacer las maletas, salimos a conocer los alrededores de Ragusa Ibla. |
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| Desde el principio nos gustó esta apacible ciudad de Ragusa con su aspecto siciliano. |
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| En una cafeteria junto al Duomo nos tomamos los típicos "arancini" sicilianos. |
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| El reto de subir y bajar escaleras empezó aquí, en el Duomo San Giorgio. |
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| Haciendo nuestras primeras compras en Ragusa Ibla. |
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| Paloma y yo delante de uno de los edificios más elegantes de Ragusa Ibla, el "Circolo di Conversazione", una especie de casino de la ciudad vieja. El edificio fue construido en 1850 por los nobles de Ragusa para cultivar el placer, muy extendido en toda la isla, de la charla. |
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Elena en la piazza del Duomo, en suave pendiente y adornada con palmeras.
En ese momento se estaba celebrando una boda en San Girogio. |
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Paloma, Mónica y Elena pasan junto al palazzo La Rocca, actualmente Oficina de Turismo.
Las ménsulas de los balcones del palacio representan personajes reales de la época y sus rejas
de hierro forjado dibujan sinuosas curvas siguiendo el estilo de "petto di oca". |
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| Impresionante atardecer sobre las afueras de Ragusa Alta desde la terraza de la Casa Hybla. |
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| Lo mejor de la casa era la impresionante terraza con unas maravillosas vistas a la ciudad y al campo. |
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| La ciudad de Ragusa bellamente iluminada de noche vista desde la terraza de la Casa Hybla. |
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| Mónica paseando por Ragusa Ibla. |
Próximo capítulo:
La Villa Romana del Casale
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