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domingo, 19 de julio de 2015

19/07 Caltagirone, la ciudad de la cerámica

Paloma, Elena y Mónica delante de la escultura de Giacomo Baragli en homenaje a Gualtiero (Walter), barón de origen francés, considerado un mártir y héroe patriótico por los sicilianos. Murió decapitado en 1283, tras las "Vísperas Sicilianas".
Caltagirone pertenece a la provincia de Catania de la que dista 65 km. Aunque también está cerca de Ragusa, 85 km., el camino se hace más largo ya que las carreteras son estrechas, empinadas y con bastantes curvas, sobre todo el tramo que va desde Caltagirone a Piazza Armerina. Se le conoce a esta ciudad como la "ciudad de la cerámica" ya que ésta adorna sus fachadas, sus jardines, sus puentes y, sobre todo su famosa "Escalera del Monte".  Caltagirone también sufrió los devastadores efectos del terremoto de 1693, tras los cuales fue nuevamente reconstruida.

Nada más llegar aparcamos el coche en la via Roma y nos tomamos un café en una terraza que había cerca. A continuación nos dirigimos al centro histórico para ver la famosa escalera de Caltagirone.

El lugar más conocido, como hemos dicho, es la "Escala de Santa María del Monte" cuyo trazado comienza en la plaza del Municipio y termina en lo alto con dos edificios poco significativos el Instituto Salesiano y la Iglesia de Santa María del Monte. No obstante un gran cuadro de cerámica que representa la entrada en la ciudad de los aragoneses y que adorna la bifurcación de la escalera, da color a tan glorioso final. A ambos lados de la escalera se mantienen todavía las casas nobiliarias y populares, algunas de las cuales se han reconvertido en tiendas de cerámica y souveniers o en coquetos restaurantes. La Escala de Santa María del Monte se construyó en 1608 para unir la ciudad antigua con la nueva de arquitectura renacentista que se comenzó a construir más arriba. El aspecto que tiene actualmente, de piedra de lava adornada con cerámicas de variados dibujos y colores y distintas en cada uno de sus 142 escalones, data tan solo del año 1953.

Siguiendo nuestro empeño de eliminar cualquier obstáculo que se nos presentase durante el viaje, los cuatro subimos los 142 peldaños de la Scala, hasta la cúspide donde unos niños jugueteaban y tocaban una campanita celebrando la gesta.

Mónica, Elena y Paloma en el puente de San Francesco que está adornado con la típica cerámica de Caltagirone. Al fondo la cúpula de la catedral de San Giuliano. Por aquí también se accede a la Scala del Monte.

Las tres cruzando el puente de San Francesco de Caltagirone que salva un gran desnivel.

En Caltagirone abundan las tiendas de cerámica uno de los recursos más importantes de la ciudad.
Elena delante de la famosa Scala de Santa María del Monte. ¿Se atreverá a suibirla?
En esta foto no solo destacan las "mayólicas" que adornan las escaleras, sobre salen, sobre
todo, las palomas, las mónicas y las elenas.

Paloma, Mónica y Juan Carlos posan felices antes de subir las escaleras... veremos después....
El reto de la subida ha comenzado, ya vamos por la mitad, casi 70 peldaños.
Objetivo conseguido. Paloma, Elena y Mónica llegan a final de la Scala. Las vistas son impresionantes. El esfuerzo ha merecido la pena.
Y como no podía ser menos, nos hacemos la selfie de rigor orgullosos de conseguir nuestro reto, sobre todo Elena que en todo el viaje no le va a parar ni el Etna en erupción.
Durante la bajada, nos paramos en algunos bellos rincones de las calles adyacentes.
Caltagirone será un lugar inolvidable en nuestro viaje por Sicilia.
Como premio por el esfuerzo Elena se llevó el cartel de señalización de la escalera, mientras un hombre mayor al fondo duda en empezar el temible ascenso.
Al terminar la subida otra escalera, menos empinada y adornada con un precioso cuadro de cerámica nos espera para llevarnos hasta el Instituto Salesiano, edificio en ruinas sin ningún interés.

Próximo capítulo: Grammichelle, una sorpresa en el camino de vuelta.

SICILIA

"Nadie permanece indiferente ante Sicilia. Tras el primer contacto, inoculado el virus, Sicilia no dejará que el resto de nuestra vida dejemos de interesarnos por ella"
Miguel Reyero, autor del libro "Sicilia".