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lunes, 20 de julio de 2015

20/07 Agrigento, como estar en la Magna Grecia

Elena, Paloma y Mónica delante del Templo dórico de Hera, en Agrigento.


Trayecto de 137 km. que seguimos desde Ragusa a Agrigento.
Hoy hemos decidido ir a Agrigento a ver el Valle de los Templos, dicen que es de lo más bonito que se puede ver aquí. En esta opulenta colonia los griegos construyeron los templos más espectaculares fuera de su país en el siglo V a.C. Nos hemos levantado un poco pronto porque es el trayecto más largo que vamos a hacer en la isla. La distancia es de 137 km desde Ragusa y el cálculo de tiempo es de dos horas y media aproximadamente. El primer tramo de carretera, bajando de Ragusa, son una serie de curvas en pendiente que se nos hacen interminables. Llegamos al primer pueblo Comiso donde tenemos, nuevamente que preguntar el camino a seguir ya que no está nada claro, aunque sabemos que tenemos que volver a continuar por la carretera SS115. Ya casi a las afueras del pueblo en un taller de coches paramos y pregunta Mónica a un joven y apuesto mecánico que, al parecer le deja prendada. "Scusi, mi sono perso..." y la contestación es siempre la misma: "Vada sempre dritto é in fondo a sinistra". Nuestro cerebro no procesa bien la palabra dritto que confundimos con derecha y, a veces nos perdemos. Pasamos Comiso, Vittoria, Gela y después de más de dos horas de viaje, llegamos a Agrigento. En el horizonte, en lo alto de unas colinas, se empiezan a ver las columnas de los famosos templos dóricos. Pero acabamos como siempre, perdidos en el centro de la ciudad, en un cementerio o en un hospitale. Vuelta a preguntar y por fin damos con la señal marrón que indica "Valle dei Templi" y bajo un sol infernal aparcamos por fín en el lugar. Son casi la una del mediodía, quizás la peor hora para contemplar estas fabulosas construcciones de unos dos mil quinientos años de antigüedad que son Patrimonio de la Humanidad pero todo sea por el arte.

Agrigento fue una de las ciudades más grandes del mundo antiguo mediterráneo y su gran serie de templos dóricos constituyen uno de los más extraordinarios conjuntos del arte griego. Por ello la UNESCO declaró esta zona arqueológica Patrimonio de la Humanidad en 1997.

Los 4 ante el Templo de Hera, 470 a.C. (Agrigento)

Templo de Hera


El primer templo que vemos es el Templo de Hera que data del 470 a.C. Antes de subir a la colina en la que se emplaza, en el camino, pasamos junto a un viejo olivo con un grueso tronco. Tiene 500 años de antigüedad y está catalogado como uno de los Árboles Monumentales de Sicilia.

Este templo estaba dedicado a Hera, la esposa de Zeus y se le relacionaba a ritos para obtener la fecundidad de las mujeres. Sus 25 columnas de un grosor de 6,4 m se apoyan en un podio de 4 escalones. Su visión nos transporta directamente a la Magna Grecia.


Elena, Paloma y Mónica junto a la necrópolis paleocristiana y parte de las murallas de Agrigento.

Muralla y necrópolis paleocristiana

Seguimos nuestro camino y pasamos junto a una especie de muralla de piedras y barro (las murallas de Agrigento) desde cuyos agujeros se divisa toda la llanura  y el mar. En ella se aprecia los restos de una necrópolis paleocristiana con cuevas en las que hay enterramientos. Al término de la muralla empezamos a divisar el Templo de la Concordia.

Elena divisando la excepcional panorámica de las llanuras y el mar Mediterráneo que se ofrece desde las murallas de la zona arqueológica del Valle de los Templos (Agrigento).

Los 4 en el Templo de la Concordia, 450 a.C. (Agrigento)

Templo de la Concordia


Logotipo de la UNESCO.
En el libro de la UNESCO titulado "El Patrimonio de la Humanidad, Descripciones y Mapas de la localización de los 936 sitios Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO", refiriéndose a este templo, se dice: "El Templo de la Concordia es el templo dórico más impresionante del mundo griego después del Partenón de Atenas". No en vano su silueta fue escogida por este organismo internacional para formar parte de su logotipo. El Templo fue levantado en el s. V a.C. y su estado de conservación es excepcional, sobre todo gracias a que fue transformado en basílica cristiana en los siglos VI-VII y también gracias a la restauración que se le hizo en el año 1748 que lo devolvió a su forma primitiva.

Excepcional por su belleza y acertada por su emplazamiento es la enorme escultura "Ícaro caído" del escultor polaco Igor Mitoraj (Oederan, 1944 - París, 2014), que se encuentra a unos metros más abajo en una de las laderas del Templo de la Concordia.


Escultura de "Ícaro caído", del escultor polaco Igor Mitoraj, junto al Templo de la Concordia.

Villa Aurea

Rodeada por un hermoso jardín y tras una verja pudimos contemplar en nuestro paseo la conocida como Villa Aurea, una preciosa casa, dedicada ahora a sala de exposiciones, que fue residencia de sir Alexander Hardcastle, arqueólogo inglés que trabajó en la recuperación de los templos de Agrigento financiando parte de los trabajos. En el centro del jardín un busto del insigne arqueólogo da la bienvenida a los visitantes.

Villa Aurea, residencia del arqueólogo sir Alexander Hardcastle, en el Valle de los Templos (Agrigento).

Templo de Zeus Olímpico

Este templo se erigió en honor a Zeus tras la victoria de Hímera sobre los cartagineses, en el 480 a.C. Fue levantado con el trabajo de los prisioneros de guerra aunque el templo nunca se llegó a finalizar. En su libro sobre Sicilia, de título homónimo, cuenta Miguel Reyero que el Templo de Zeus Olímpico "debía haber sido el mayor templo griego jamás levantado, superado tan solo por el de Artemisa en Éfeso, y era tal su celebridad en la antigüedad que desde Grecia venían viajeros a conocerlo". Un terremoto destruyo buena parte del templo.

Todavía nos quedaban por ver otros templos, como el de Cástor y Pólux, el jardín de Kolymbetra y el Museo Arqueológico Regional y la casa natal de Luigi Pirandello (Premio Nobel de Literatura en 1934) en la localidad de Caos (los lunes cerraba), pero el cansancio, el calor y la hora nos hizo desistir de conocer tan vasto patrimonio artístico; con lo que cogimos uno de los pequeños vehículos eléctricos que te desplazan por el interior de la zona arqueológica del Valle de los Templos y que nos subió hasta la zona de la entrada. Nuevamente cogimos nuestro coche Citroen Picasso con rumbo a otro lugar que también queríamos visitar: la Scala dei Turchi.

Elena, Mónica y Paloma junto a las gigantescas columnas del Templo de Zeus Olímpico.
En este coche eléctrico nos montamos para volver a la entrada del recinto.
Juan Carlos y Paloma en el Templo de Zeus Olímpico de Agrigento.

Cercano al Templo de Hera, al fondo en la foto, está el "Olivo del Templo de Giunone",
catalogado como Árbol Monumental en Sicilia, al que se le calcula una edad de 500 años.

El olivo "Diodoros", otro de los arboles monumentales de Sicilia. ha recibido
diversos reconocimientos por su calidad, delicadeza y gusto
Mónica junto a uno de los capiteles, ya muy deteriorado, que sobre las columnas
sostenían el friso del templo de Zeus Olímpico.
¿Helena de Agrigento?

Elena junto a una de las necrópolis paleocristianas que hay junto a la muralla (Agrigento)
Elena explica a Mónica algunas de las características de los templos griegos, junto al Templo de la Concordia (Agrigento)
Paloma junto a enormes trozos de columnas del Templo de Zeus Olímpico (Agrigento) caídas tras sufrir un terremoto.
Esta silueta del Templo de la Concordia fue escogida para formar parte del logotipo de la UNESCO.
En algunas zonas costeras del sur de Sicilia, como es el caso de Gela (a 70 km de Agrigento), en la foto, se han levantado enormes refinerías cuyas construcciones contrastan muy negativamente con el resto de áreas arqueológicas y naturales de la zona, degradando el entorno natural.

Próximo capítulo: 10/07 La Scala dei Turchi




SICILIA

"Nadie permanece indiferente ante Sicilia. Tras el primer contacto, inoculado el virus, Sicilia no dejará que el resto de nuestra vida dejemos de interesarnos por ella"
Miguel Reyero, autor del libro "Sicilia".