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jueves, 23 de julio de 2015

24/07 Inolvidable excursión al Monte Etna


Un alto en la carretera desde Nicolosi al Refugio Sapienza para hacernos una selfie de los cuatro con el Monte Etna al fondo, aunque hay que imaginárselo un poco entre las nubes.

"Un enorme gato casero, que ronronea tranquilo y despierta de vez en cuando",
Leonardo Sciascia (1921-1989) refiriéndose al Etna.

El Monte Etna es fundamental en la naturaleza y en los paisajes sicilianos. El Etna, o Mongibello, 3.342 m. de altitud, es un volcán relativamente reciente que emergió hace dos millones de años y del que se conocen frecuentes erupciones. Es el volcán activo más grande de Europa. De sus erupciones las más devastadoras fueron las de 1381 y 1669 en la que la lava llegó hasta la misma ciudad de Catania, de la que dista tan solo 35 km. Las más recientes tuvieron lugar en 2001 y 2002 que provocaron daños importantes en el Refugio Sapienza y destruyeron el Funivia. La lava de estas erupciones se quedó a tan solo 4 km. del pueblo Nicolosi.

Paloma, Elena y Mónica en la estación del Funivia junto al  Refugio Sapienza, en el Monte Etna.
Tarjeta "FUNIVIA ETNA" que sube
hasta una cota de 2.500 m.

Hoy es viernes, último día completo en Sicilia ya que mañana, sábado, volvemos a Madrid. Queremos despedirnos de esta maravillosa isla con una de las excursiones que más ilusión nos hacía la del Monte Etna. Nos hemos levantado temprano y llevamos algo de ropa de abrigo pues dicen que es conveniente para cuando estemos arriba del todo. Salimos por la vía del Norte y emprendemos dirección a Nicolosi con destino Refugio Sapienza. En algún punto del trayecto perdemos la orientación y preguntamos a un conductor que, muy amablemente, nos dice que le sigamos y nos deja perfectamente encaminados, nuevamente hacia Nicolosi. En el trayecto hacemos una parada para hacernos unas fotos con el volcán al fondo pero lo rodea mucha neblina y apenas se aprecia su silueta.

Siguiendo por esta carretera empezamos a ascender nada más pasar Nicolosi y el paisaje empieza a cambiar. Del verde pasamos al terroso y luego al gris ceniciento conforme nos acercamos al refugio. Se empiezan a ver las lenguas de lava que se han quedado a poca distancia de Nicolosi. En la cota de los 1.923 m. se halla el refugio Sapienza, un enorme edificio tipo tirolés junto al que se encuentra otro más pequeño que pertenece al Funivia, el funicular que nos subirá hasta los 2.900 m.

Ticket de la excursión en todoterrenos Unimg Mercedes-Benz
hasta la zona de los cráteres autorizadas (2.900 m).
Cuando llegamos al Refugio Sapienza  buscamos el parking y dejamos el coche en el primer sitio que vemos libre que es casi todo pues apenas ha llegado gente ya que son las 8 de la mañana. Nos tomamos un café antes de subir en el Funivia. Compramos las entradas que valen 61 euros por persona, el precio incluye el Funivia, traslado en jeep hasta la cota más alta permitida (2.900 m.) y el guía que nos llevará al grupo a dar un paseo por las laderas de los cráteres.

Por fin montamos los 4 en una cabina del funicular y empieza nuestra ascensión al Etna.  Menos mal que el tiempo ahí arriba no es muy malo, basta con una simple "chupa", pero tampoco es el ideal para sacar buenas fotos ya que el cielo está algo nublado. Elena aguanta bien el paseo por el borde de los cráteres, aunque vamos un poco a nuestro aire disfrutando del paseo, las vistas y haciéndonos muchas fotos con el vapor de las fumarolas de fondo.

Los cuatro en el Monte Etna a 2.900 m. de altitud.
Bordeando el gran cráter del que surgen constantemente vaporosas fumarolas.
Cuando llega la hora de volver nos percatamos de lo corta que se nos ha hecho la excursión, pero la experiencia es muy positiva e inolvidable. Montamos en los jeeps, tomamos el Funivia y decidimos comer algo en las mismas instalaciones del Refugio Sapienza, salpicadas de restaurantes y tiendas de recuerdos del Etna. Compramos apenas algún imán ya que nuestro mejor recuerdo está en nuestra cabeza y en unas piedrecillas volcánicas que hemos cogido allí arriba. Todo para la "cajita" de Sicilia. Dada la hora que es decidimos tomarnos unas pizzas junto con otros grupos que han llegado a este mediodía para subir. Ahora sí que está llena la Estación, tanto que, cuando llegamos al coche lo encontramos encajonado entre cuatro enormes autobuses de turismo y no podemos salir. Volvemos al Restaurante y hablamos con lo que creemos que son guías que, muy amablemente, avisan a los conductores de los autobuses que están comiendo en el piso de arriba. En un momento nos abren paso y podemos emprender nuestro regreso a Catania.

Paloma, Mónica y Elena paseando por las laderas de los cráteres del Etna.
Una niña escribe su nombre juntando piedras en una de las laderas del Etna.

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SICILIA

"Nadie permanece indiferente ante Sicilia. Tras el primer contacto, inoculado el virus, Sicilia no dejará que el resto de nuestra vida dejemos de interesarnos por ella"
Miguel Reyero, autor del libro "Sicilia".